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viernes, 7 de agosto de 2015

De niña a mujer: La hipersexualización de la infancia




Por Lidia Vilariño 

La decisión de escribir mi primer post es porque me preocupan las niñas, que son además, nuestras futuras mujeres. Aún no soy madre, pero en The Modern Kids creemos que la protección de la infancia es fundamental y de ahí el tema de hoy.

Os cuento… He pasado unos días con la familia de mi chico. Su tía política tiene una sobrina de 10 años, que suele pasar los fines de semana y las vacaciones con ellos. La niña, la verdad, es un encanto y todo un ejemplo de responsabilidad. Durante un paseo todos juntos aproveché para preguntarle muchas cosas… ¡Defecto profesional! Que qué ve en TV, que si usa las redes sociales, que si tiene móvil, que con qué juega… A cada pregunta seguía un ¿y tus amigas?

En un determinado momento comenzó a hablarme de una niña de su clase que con 10 años estaba a dieta para entrar en un vestido que le estaban confeccionando para una boda. La niña, me dijo: “¡Está más delgada que yo! Subrayo el hecho de que mi interlocutora es un palillito por su constitución.

No es algo que, desgraciadamente, me sorprenda. Todo lo contrario. Últimamente he leído mucho sobre la hipersexualización de la infancia . Este hecho afecta a niños y niñas pero sobre todo a las niñas. Niñas a las que hacemos crecer antes de tiempo vistiéndolas con ropas y complementos que no se corresponden a su edad. Niñas que, como auténticas lolitas, han protagonizado campañas de publicidad posando como mujeres adultas. Niñas que juegan con muñecas hiper maquilladas o que ven series  de TV en las que el único argumento es gustar a alguien. Niñas, al fin y al cabo, que dejan la infancia demasiado pronto y que asimilan el rol y el comportamiento estereotipado del objeto sexual. Que buscan que las vean atractivas y que, para ello, no dudan en ponerse a dieta si es necesario. Porque lo que está de moda, el canon que impera, es la niña alta y espigada alejada de las redondeces de la infancia.

Cada cierto tiempo, la hipersexualización de las niñas aparece en los medios de comunicación. La última polémica ha venido de la mano de la casa Dior que ha fichado a una modelo de tan solo 14 años por 265.000 dolares. Sofía Mechetner desfiló con su 1,77 hace unos días en la Semana de la Moda de París, vestida tan sólo con una túnica que insinuaba su aún creciente pecho.

Por supuesto que esto no es algo nuevo. En el año 2007 la Asociación de Psicología Americana (APA) publicó un informe en el que ya se denunciaba esta tendencia sexualizadora de la infancia. Hace dos años, la psicóloga Olga Carmona explicaba en la web de crianza Bebes y Más que dicho estudio “reflejó que las niñas, a partir de los 4 años son bombardeadas con modelos de éxito social que triunfan en la vida por tener aquellos atributos físicos que el mercado impone, no por cualidades personales ni profesionales.”  Es decir “que la sexualidad acaba por excluir otros aspectos de la personalidad y se convierte en el único parámetro válido para juzgar la valía de un individuo.

Y si la hipersexualización no es algo nuevo, ¿por qué no acabamos con ello? Desde hace varios años ya se están aplicando medidas por parte de algunos gobiernos. En Francia, por ejemplo, los concursos de belleza dirigidos a menores de 16 años están prohibidos desde 2.012. En Reino Unido se han propuesto otras medidas, como tapar las portadas de revistas eróticas que pudieran estar a la vista de los niños o la eliminación de los anuncios con contenido sexual dentro del horario infantil. Sin embargo la protección de la infancia, y sobre todo la de las niñas ha de partir de todos: no solo del gobierno, también de la industria de la moda y de la TV, de la publicidad, de las jugueteras… Y de los padres. Porque si no es posible evitar este bombardeo, mostremos a nuestros hijos e hijas que hay otros valores. Al fin y al cabo, los niños aprenden por imitación y el primer modelo somos (o seremos) sus padres. 

Para saber más.

lunes, 14 de abril de 2014

Marketing infantil: Los niños en la publicidad

La publicidad resulta un interesante soporte de las representaciones infantiles habida cuenta de los códigos significativos que utiliza, ya que tienden a reproducir lo socialmente dominante. La estrategia publicitaria
“recrea “esa realidad en un proceso de retroalimentación mutua en el que publicidad y sociedad se redefinen en interacción.


En torno a la idea de infancia nos encontramos por una parte el propio sentido dinámico del conjunto de las representaciones y por otro lado la específica posición paradójica del niño como objeto de control y protección, a la vez que como sujeto actor participativo de las relaciones sociales, en especial, en su faceta consumidora.
Es frecuente que el niño se refleje en la publicidad como referente de valores positivos.  El protagonista infantil del spot “contagia” al producto sus atributos, asociándose los valores positivos del niño a éste, a la marca y, lógicamente, a quien lo consume.
En otros casos, la utilización de niños en publicidad no persigue en exclusiva este objetivo, sino que éstos se muestran como personales de la trama dramática en la que desempeñan un papel que tiende a coincidir con el que la sociedad le otorga: de sujetos frágiles, instintivos, problemáticos, etc. En este supuesto, el valor de lo “infantil” no trata exclusivamente de impregnar el producto: sirve para “conectar” con un espectador que reconoce significativamente la situación que presencia.

miércoles, 2 de abril de 2014

Peculiaridades del Mercado Infantil


Carola estaba con sus padres en una tienda de juguetes. Lo quería todo, así que llegó con dos juguetes para que se los compraran y su padre dijo: Carola, habíamos prometido sólo una cosita. Carola le contestó: Da igual papi, prometemos ahora dos cosas y no pasa nada.
Carola, 3 años

A pesar de su importancia, el mercado infantil está todavía poco estudiado. Las empresas que conocen bien el sector evitan divulgar lo que conocen, unas veces porque lo consideran una ventaja competitiva y otras porque no acaban de estar seguros de la certeza de sus premisas.

Hay una tendencia a la introspección y a la evocación que tiene como consecuencia la generalización del comportamiento del adulto al del niño, tarea que puede tener nefastas consecuencias.

Quien tiene niños cerca cree conocer el comportamiento de todos los niños. Nada más lejos de la realidad. Ni todo vale siempre que se esté dentro de un tramo de edad ni vale la introspección, ya que lo que funcionó para los que hoy tienen 40 ó 50 años no tiene nada que ver con lo que funciona para los que hoy tienen 10 ó 20.

Veamos algunas de las peculiaridades que caracterizan a los niños de hoy y hagamos frente a algunos de los mitos más extendidos:
  • Hoy en día estamos frente a un niño sobreinformado como consumidor, por su exposición a los medios y a la publicidad. Antiguamente, los mensajes de marketing se daban mediante la televisión, ahora los niños tienen diferentes vías para conocer los productos, ya sea a través de la red, de los móviles, de las revistas especializadas, etc.
  • Cada vez son más precoces. Los comportamientos de los niños están cambiando de forma vertiginosa. Hace una década las niñas de 12 años todavía jugaban con muñecas, hoy es muy difícil interesar a una niña de diez años en una muñeca maniquí, prefieren los móviles o las consolas. Esta tendencia a asimilar de forma automática cualquier producto del mundo adulto se está consolidando entre la franja infantil superior (de 9 a 12 años). Los niños son menos tiempo niños. El concepto de infancia y las edades que comprende han ido cambiando permanentemente a lo largo de la historia.
  • Esta idea de niño adulto no es un nombre para un subgrupo demográfico sino que define una actitud. Esta actitud tiene un impacto demostrable en el comportamiento del consumidor. El fenómeno del niño adulto es, en parte, el resultado del cambio de la naturaleza de la infancia. Los niños están más enterados de la moda e interesados en las marcas de adultos,  los padres son más juveniles en sus gustos.
  •  Los niños tienen una gran recepción hacia los mensajes y hacia la publicidad, pero al mismo tiempo son muy críticos. A diferencia de lo que muchos creen, los niños tienen un sentido de la realidad muy desarrollado y por tanto es el consumidor más exigente. ¿Por qué? Porque la mayoría de veces no es capaz de distinguir entre realidad y fantasía, por lo que espera encontrarse exactamente lo que le estamos mostrando. Y también porque gestiona un presupuesto limitado que quiere obtener el máximo rendimiento.

 Por ello, si la publicidad es engañosa o el niño no adquiere lo que se sugiere, se producirá un efecto contraproducente y lo más probable es que la compra no se repita una segunda vez. Algo que pone los límites a la idea de que el niño es totalmente influenciable o manipulable.

  •  Están orientados a probar cosas que no conocen, la novedad es una percepción que no suele elaborar el propio niño, le viene dado por imitación social, especialmente por otros iguales, presencia atractiva en los medios y consentimiento de los padres.
  •  Grupo heterogéneo en cuanto a edad, no existe el concepto compacto.
  •   La fidelidad hacia los productos es efímera y condicionada. Es cierto que la fidelidad en la infancia es intensiva y se concentra en tiempos muy delimitados y de corta duración.
  • Son cada vez más tecnológicos. Las nuevas tecnologías desplazan las formas tradicionales de jugar. Lo que quieren las nuevas generaciones es experimentar con juguetes, formas y mecanismos, un juego activo, participativo y que despierte emociones. Las nuevas tecnologías se incorporan paulatinamente a partir de los 7 años.


martes, 11 de marzo de 2014

Marketing & Moda Infantil

¿A quién imitan las niñas/os de hoy en día?

 Hoy en día los niños se educan a través de la pequeña pantalla, rodeados de una sociedad totalmente inundada por la tecnología, donde los cambios en la moda infantil son considerables.
La apariencia de los niños/as no tiene nada que ver con la que tuvieron sus progenitores. Se ha pasado de la etapa donde la  moda infantil se basaba en faldas de tablas, polos y merceditas… a las nuevas tendencias que vienen desde Hollywood, París o Tokio.

A las niñas les interesa más su imagen, y son ellas mismas las que eligen como vestirse. Muy pocas veces, lo padres tienen la opción de opinar.
Los niños son imitadores fieles de sus personajes favoritos de programas de televisión, dibujos animados, videoclips, publicidad… Se fijan en dichos personajes famosos, como figuras que se mueven en un ámbito atractivo y de éxito, y por eso quieren seguir sus pasos y sus tendencias.
En la actualidad los niños ya no se visten por sus gustos propios sino por lo que ven.
Después de la etapa infantil, el ideal para ser un adolescente triunfador es ser popular. Antes está etapa se iniciaba más tarde, pero en la sociedad de ahora, la entrada a la adolescencia es mucho más rápida.
Antiguamente era muy extraño ver a mujeres y niñas vistiendo igual, pero ahora todo lo contrario, la moda de mamas y niñas solo se diferencian en el tallaje.

Detrás de todas estas tendencias, formatos y tecnologías está la industria del marketing y merchandising, que estudia lo que atrae a los niños y que pueden ofrecerles. Es esencial para las marcas estar a la última en cuanto a los gustos y preferencias de los niños, demostrar que sus productos también son populares entre los personajes famosos a los que siguen los niños, y tener un punto diferenciador que atraiga y lleve a la marca a una posición de éxito en el sector.
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